Dra. Denisse de los Angeles Uribe Obregón / Magistrada del H.Tribunal Superior de Justicia.-

 

Este cuatro de enero se conmemoró en México el día del periodista, mismo que fue instaurado en honor al periodista Manuel Caballero, quien desde muy joven comenzó a trabajar en un semanario en su natal Guadalajara para después trasladarse a la capital del país en donde fundó y dirigió varios periódicos, realizando una destacada labor reporteril.

Ejercer el periodismo no es un trabajo sencillo, informar a la ciudadanía implica horas de estudio e investigación, además del esfuerzo para lograr adaptarse a las nuevas tecnologías de la información y comunicación, y enfrentar una lucha constante que permita ejercer a cabalidad la libertad de expresión, cuyo elemento central es la libertad de prensa, según lo señala la UNESCO, agencia del Sistema de las Naciones Unidas que tiene como mandato principal promover ambas libertades.

La libertad de expresión es un derecho humano fundamental, reconocido por instrumentos internacionales y establecido por nuestra Carta Magna en su artículo sexto, cuyo primer párrafo señala lo siguiente: 

 “La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provoque algún delito, o perturbe el orden público; el derecho de réplica será ejercido en los términos dispuestos por la ley. El derecho a la información será garantizado por el Estado”. 

Los derechos y libertades no pueden ser restringidos, sin embargo, existen límites establecidos por la propia norma, pues ningún derecho es absoluto.

Los resultados de la encuesta nacional de derechos humanos, los mexicanos vistos por sí mismos, realizada por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM en el año 2015, arrojaron que el 51.2% de los encuestados opina que los derechos deben limitarse cuando afectan los derechos de terceros, frente a un 44.4% que considera que no deben tener límites. 

Lo anterior refleja lo equilibrado y discordante de las opiniones frente a este tema, sin embargo, debemos tener presente que los derechos no deben limitarse arbitrariamente, pero tampoco ejercerse en detrimento de los demás.

La libertad de expresión es una condición sine qua non de los regímenes democráticos, fundamental para ejercer la labor periodística y garantizar el acceso a la información pública, el Estado tiene la obligación de garantizarla y los individuos el derecho de ejercerla, respetando los limites establecidos en la Constitución.

Desde este espacio extiendo mi reconocimiento a todas las mujeres y hombres que ejercen el periodismo, noble profesión que requiere mucho trabajo y vasto talento. 

 

“La prensa es la artillería

de la libertad”.

Hans Christian Andersen

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