La cantidad de ataques sufridos por el tiburón “Alecrín” en agravio de 12 pescadores en las costas de esta localidad, ha puesto en alerta a los trabajadores de las redes que se dedican a la captura del huachinango, quienes temen sufrir lo ocurrido con uno de sus compañeros la semana pasada.

“Fue en la captura del huachinango cuando algo se atoró. Estábamos subiendo la trampa cuando de ahí brincó un tiburón y me atacó la mano derecha. Me sacudí como pude y el tiburón logró saltar al agua nuevamente”, relató Andrés Ovando Rodríguez el jueves pasado.

La osadía de los pescadores costeros, la fragilidad de sus embarcaciones de fibra de vidrio, la falta de equipos de radiocomunicación, el uso de viejos motores fuera de borda y las imprevistas tormentas que se registran en el mar, son algunos de los factores que ponen en riesgo a los hombres del mar.

Andrés Ovando “Tacho” convalece en su domicilio ubicado en la colonia El Complejo Pesquero, acompañado de su esposa y sus tres hijos, además de sus amigos y familiares que a diario lo visitan.

“El alecrín es uno de los géneros más agresivos”, explicó Miguel Cosmópulos, conocido buzo de la villa, al observar las lesiones en la muñeca derecha de Andrés, y consideró que si la mano hubiera quedado entre las mandíbulas del animal, le hubiera sido cercenada totalmente.

Otros casos

El amigo Tacho no ha sido el único que corrió con esa suerte, señalan pescadores del lugar, ya que otros, tuvieron peores consecuencias.

El miércoles 7 de mayo del año 2003, a las siete de la mañana, Miguel Olsín Salazar, de 27 años de edad, y sus compañeros Edgar Luna Ovando de 23, Juan de 22, Antonio Ballona de 25, y Juan Demesio de 31 años, zarparon a bordo de una lancha W-25, de nombre Las Palmas 4.

Ellos estuvieron dos noches y tres días a bordo de la frágil embarcación perdidos en altamar, y a merced de los tiburones por una falla del motor, afortunadamente fueron localizados en la víspera del Día de las Madres.

No fue lo mismo para Jesús Alberto Cancino Ruiz de 21 años, Juan Manuel Montejo Cabrera de 23, Ricardo Martínez de la Cruz de 20, y Darwin Antonio Hernández Dantorí de 19, quienes el pasado lunes 5 de enero del año 2004 salieron a su rutina con rumbo a mar adentro, iban a recoger una de las redes a eso de las seis de la mañana, pero ya no regresaron.

Del mismo modo se teme que los tiburones hayan sido la causa de lo ocurrido a los ostioneros que entraron al mar el pasado 15 de mayo, luego de que una tormenta acabara con su embarcación.

Bajan con hambre

En contraparte, el biólogo Gabino Sánchez Damián precisó que los tiburones son de mayor riesgo cuando bajan del río en sus desoves “porque tienen mucha hambre por el tiempo que destinan para subir contracorriente para depositar en las bocas de los ríos”.

En entrevista, Sánchez Damián dijo que en el Golfo de México existen tres principales grupos de tiburones, los que ponen huevos y eclosionan en el mar, otros que tienen los huevos pero que los mantienen dentro y los llegan a desovar río arriba, pero hay otros que paren las crías vivas.

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