Las mujeres que trabajan en la economía informal son más vulnerables a vivir en situación de pobreza, sin embargo, su labor contribuye diariamente con más de 9 millones de pesos a la economía del país, según cifras del Laboratorio de Análisis en Comercio, Economía y Negocios (LACEN).

De acuerdo con el Banco Mundial, como un efecto de la pandemia, muchas mujeres desempleadas optaron por introducirse en el mercado laboral como comerciantes pese a ser un empleo informal. En México, 9 millones 266 mil 211 hogares son dirigidos por una mujer, de acuerdo con la Encuesta Intercensal.

“El empleo informal, el subempleo y el desempleo está asociado con menores niveles de ingresos laborales y, por tanto, una mayor probabilidad de que esa mujer y su familia estén en situación de pobreza o vulnerabilidad”, denuncian Gabriela Inchauste y Ayslin Isik-Dikmelik, economistas del Banco Mundial, entrevistadas por Forbes México.

Una de las consecuencias de la informalidad laboral a nivel nacional es una alta tasa de desempleo y una menor productividad, por tanto, menor crecimiento económico, de acuerdo con las estimaciones de las economistas, si las mujeres participaran en la fuerza laboral a la misma tasa que los hombres, el ingreso per cápita sería 22% más alto.

Las mexicanas ya enfrentaban brechas económicas y sociales desde antes de la pandemia, sólo el 45% de las mujeres en México participaban en el mercado laboral en 2020, comparado con 77% de los hombres.

La pandemia agravó la brecha de género que existía en el mercado laboral debido a que las mujeres tienen que asumir las tareas que requieren de una mayor interacción directa, tales como el cuidado de personas o tareas domésticas.

“Algunos países han tenido éxito con programas de transferencia que ayudan a que las trabajadoras independientes reinicien sus negocios, ya que los sectores con alta participación laboral de mujeres son más propensos a verse afectados negativamente debido al distanciamiento social”, señalan Gabriela Inchauste y Ayslin Isik-Dikmelik.

Las economistas recomiendan apoyar a las empresas que son propiedad de mujeres, pues esto contribuiría a una reactivación inclusiva. Cabe destacar que la profesionalización en las habilidades digitales aseguraría la inclusión laboral sin precariedad.

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