Entre 27 y 40% de las mujeres de América Latina y el Caribe ha sufrido violencia por parte de sus parejas, estima la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que ha hecho prender las alarmas en ONU Mujeres.

Esta situación “se está manifestando en múltiples y crecientes formas, que van desde el acoso verbal en las calles, trata, violencia doméstica y mutilación genital femenina, hasta feminicidios”, dice Luiza Carvalho, directora regional de ONU Mujeres.

Esta difícil realidad a la que se refiere la directiva se refleja en cifras de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). Según este órgano, el número de feminicidios en la región en 2016 ascendió a 1,829, una cifra que no comprende datos de México ni de Brasil.

“Aún cuando no se cuenta con un dato comparable para estos dos países (México y Brasil), sabemos que el número aumentaría significativamente, pues los asesinatos de mujeres ascienden a 2,818 en el caso de México y 4,621 en el de Brasil, de acuerdo con datos de Inegi y el Atlas de la Violencia de Ipea e FBSPI 2017”, señala Luiza Carvalho.

Un apunte que hace la directora regional de ONU Mujeres es que los feminicidios, incluidos los relacionados con violencia sexual, no son notificados de manera precisa, o no están debidamente clasificados por las autoridades. En todo caso, los datos disponibles sobre la desaparición de mujeres, algunas vinculadas a feminicidio, ofrecen mayor comprensión de la magnitud de esta problemática. Por ejemplo, en México más de 3,174 mujeres desaparecieron (70% de ellas de entre 10 y 17 años) en 2017, según datos del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio.

“La región sigue siendo desafiada –menciona Luiza Carvalho– por los altos niveles de iniciación sexual temprana de las niñas, vinculadas a violencia sexual en su entorno doméstico, relaciones transgeneracionales entre niñas y hombres mayores, y un nivel alarmante de embarazo en la adolescencia (64 por cada 1,000 embarazos)”.

 

El hogar es uno de los lugares que ONU Mujeres ha detectado donde más violencia se genera en contra de las mujeres, pero no es el único. También ocurre en el transporte público, en las calles, en lugares de trabajo y en espacios educativos.

“En América Latina tenemos una cultura de alta tolerancia hacia la violencia contra las mujeres y las niñas. La violencia se normaliza; es vista como parte de la vida de las mujeres y la impunidad llega a cerca de 95% en algunos países de la región”, añade Luiza Carvalho.

Actualmente, ONU Mujeres busca que los países adopten el Protocolo en el desarrollo de legislación especializada sobre feminicidio e impulsa la creación de herramientas para investigar y castigar adecuadamente todas las formas de violencia contra las mujeres, incluyendo el feminicidio. Brasil fue el primer país en adaptar el Protocolo en marzo de 2015. También apoya la adaptación del Protocolo en Argentina y Guatemala, y su extensión a Honduras.

Una de las iniciativas más importantes de ONU Mujeres es Spotlight, impulsada por la Unión Europea (UE) y las Naciones Unidas para la eliminación de la violencia contra las mujeres y niñas en América Latina. Fue lanzada en septiembre en la ciudad de Nueva York en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Se trata de una alianza global, plurianual, que realizará una inversión inicial de 500 millones de euros en el mundo, de los cuales 55 millones serán destinados a América Latina.

A través de esta iniciativa se pretende la implicación y participación de gobiernos, grupos de lucha por los derechos de las mujeres y de la sociedad civil. En América Latina la iniciativa se concentra en la eliminación de la manifestación más extrema de la violencia, el femicidio, y será implementada en cinco países: Argentina, El Salvador, Guatemala, Honduras y México, y contará también con un programa regional.  Próximamente el programa arrancará también en el Caribe, con una asignación de recursos por definir.

 

Otro proyecto que se impulsa es el de Ciudades Seguras. Este programa se enfoca en la recopilación de datos de rutina sobre violencia sexual y otras formas de violencia en los espacios públicos, la implementación de nuevas iniciativas de seguridad en el transporte, la mejora de los mecanismos de los organismos encargados de hacer cumplir la ley para examinar los delitos y la realización de talleres para sensibilizar a hombres y niños. ONU Mujeres ya ha iniciado la aplicación de este programa en México, Guatemala, Bolivia, Colombia, Ecuador, Uruguay, República Dominicana y Honduras.

COMPARTIR