Por: Dra. Denisse de los Ángeles Uribe Obregón/ Acayucan.- El mes de septiembre es muy especial para todos los mexicanos, quienes con
orgullo y patriotismo celebramos la independencia de nuestra nación y recordamos
con respeto a los héroes que nos dieron patria.
Durante estas fechas las calles de pueblos y ciudades se visten con los colores de
nuestro lábaro patrio, enarbolando nuestra identidad colectiva y nuestros valores
cívicos, en el ambiente percibimos los olores de la gastronomía mexicana, cuyos
sabores nos hacen volver a nuestros orígenes.
Tenemos muchas razones para sentirnos orgullosos de ser mexicanos, nuestra
riqueza cultural, legado histórico, las costumbres y tradiciones que han sido
heredadas de generación en generación.
También debemos enorgullecernos por ser un país de gente noble y trabajadora,
un pueblo que ha sabido manifestar solidaridad y unidad en las situaciones más
difíciles, a pesar de nuestras diferencias.
México ha demostrado ser más grande que sus problemas y detractores; somos un
país altruista, humanitario y organizado, una nación que no se derrumba ante la
tragedia y que ha sabido luchar por su independencia y libertad.
Sin embargo, ese fervoroso orgullo de ser mexicanos, no debe perderse después
de dar el grito de independencia durante la tradicional noche mexicana, que más
que una tradición debe ser una convicción que reafirme nuestro compromiso con la
patria y nos mantenga unidos para enfrentar los retos venideros, tejiendo alianzas
sin colores ni distingos, trabajando juntos para enarbolar una sola causa, la
nacional.
¡Viva México!
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