La mayoría de las personas infectadas no contagian el COVID-19 pero existe un pequeño número lo transmite a muchas otras personas en los llamados sucesos de superpropagación, alertan especialistas, por lo cual llaman a respetar las medidas sanitarias impuestas por las autoridades de salud en cada país.

Luego de un gran número de estudios, los especialistas determinaron que el COVID-19 resultó tener un número reproductivo de entre dos y tres, concluyendo que el comportamiento de las personas puede provocar que sea más fácil o más difícil que el virus se propague.

Señalan que al entrar en confinamiento, por ejemplo, Massachusetts redujo su número reproductivo de 2,2 a principios de marzo a 1 para finales del mes; ahora la cifra es de 0,74, lo cual consideran los especialistas puede ser engañoso porque oculta la variabilidad de propagación de una persona a la siguiente, destacando que si nueve de cada diez personas no transmiten el virus en absoluto, existe la décima persona que la transmite a veinte personas.

Destacan que en algunas enfermedades, como la influenza y la viruela, un gran porcentaje de las personas infectadas transmiten el patógeno a unas cuantas más. Estas enfermedades suelen crecer de manera constante y lenta, pero la diferencia entre las infecciones y la ralentización con algo conocido como parámetro de dispersión, es una medida de la variación que hay, de persona a persona, al transmitir un patógeno.

Al respecto, el ecologista de enfermedades de la Universidad de Los Ángeles, James Lloyd-Smith, quien desarrolló el parámetro de dispersión hace quince años, advirtió que solo porque los científicos pueden medirlas no significa que entiendan por qué algunas enfermedades pueden propagarse de manera más masiva que otras.

Mientras que Ben Althouse, científico investigador del instituto para el modelaje de enfermedades en Bellevue, Washington, detalló que existen personas que contagian el COVID-19 como si “arrojas un cerillo, pero quizá no encienda la leña. Si arrojas otro, tal vez tampoco la encienda. Pero si arrojas otro en el lugar adecuado, de pronto todo comienza a encenderse”.

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